Preguntas infrecuentes


pi-069: "¿Por qué, con las mismas condiciones, un semillero de Lithops prospera y otro no?"

Junio de 2017


Todos nos hemos hecho esa pregunta alguna vez. Algunos semilleros de Lithops tienen un excelente porcentaje de germinación y la mayoría de las plántulas sobreviven hasta que, al cabo de cuatro o cinco meses, hacen su primera muda. En cambio, otros semilleros, cultivados de la misma manera, tienen un pobre porcentaje de germinación y, con el tiempo, mueren casi todas las plántulas antes de llegar a la primera muda.

No es fácil contestar esa pregunta y, a veces, parece que las semillas de Lithops se comportan de una forma caprichosa pero, si bien es cierto que es difícil encontrar una respuesta concreta, siempre es posible, si se tienen datos suficientes, llegar a una conclusión razonable. Digamos que existen dos posibilidades fundamentales entre las que tenemos que descartar una: La culpa ha sido nuestra; o la culpa ha sido de las semillas.



Foto nº 1
En condiciones favorables las semillas de Lithops casi siempre germinan muy rápidamente . . .


Hay una serie de normas básicas que tenemos que cumplir durante las dos/tres primeras semanas, si queremos asegurar que un semillero de Lithops prospere correctamente: Debemos utilizar un sustrato adecuado, que sea drenante, fundamentalmente mineral y que no se apelmace; el calibre de las piedrecillas, especialmente las de la capa superior, tiene que ser lo suficientemente pequeño como para que las diminutas semillas permanezcan en la superficie sin llegar a enterrarse demasiado; debemos regar el semillero abundantemente, frecuentemente y con suavidad, de forma que el sustrato esté siempre húmedo, pero no encharcado; es conveniente cubrir el semillero con un plástico trasparente, que permita el paso de la luz y garantice una alta humedad ambiental; es necesario asegurar una buena ventilación, para evitar que el semillero se llene de moho; la temperatura adecuada debe alcanzar los veintimuchos grados durante el día y bajar hasta los diecipocos grados durante la noche; el semillero debe estar bien iluminado, . . .

Luego, una vez pasadas las dos o tres primeras semanas, debemos retirar el plástico para que la humedad deje de ser tan alta; tenemos que ir incrementando, de manera gradual, el número de horas de sol que recibe el semillero; debemos ir disminuyendo, también de manera muy lenta, la frecuencia de los riegos, . . .

Si hacemos todas estas cosas podemos dormir tranquilos: ¡si el semillero no ha prosperado no ha sido por nuestra culpa! Pero, entonces, si las semillas no han geminado o, aún habiéndolo hecho, las plántulas se ven debiluchas y, poco a poco, se van desplomando y muriendo, una a una . . . en ese caso . . .¿de quién es la culpa? . . . ¡Obviamente, si lo hemos hecho todo bien, la culpa es de las propias semillas! . . . aunque creo que hablar de "culpa" quizás no sea demasiado apropiado . . .



Foto nº 2
. . . pero puede haber muchos motivos que hagan que las plántulas no sobrevivan los cuatro o cinco meses que necesitan para hacer su primera muda.


Puede haber muchas circunstancias que justifiquen que un semillero de Lithops haya sido un auténtico fracaso y es muy difícil estar seguros de cuál ha sido el auténtico motivo por el que las cosas no han ido bien, pero es relativamente sencillo hacer algunas conjeturas para intentar adivinar la causa más probable:

A parte de los cuatro casos anteriores, en los que la "culpa" de que un semillero no haya prosperado no ha sido nuestra sino de las propias semillas. Puede haber otras circunstancias achacables a terceros. Y esos terceros casi siempre son insectos que, o bien se comen, literalmente hablando, a las plántulas o bien trasmiten enfermedades que las van diezmando poco a poco.



Foto nº 3
Si las cosas salen mal . . . ¡la culpa casi siempre es de algún tipo de insecto!


También pueden suceder accidentes inesperados, por ejemplo es relativamente fácil que al mover el semillero para llevarlo de un sitio a otro se nos pueda caer y, dado que el sustrato tiene una granulometría considerable y, por lo tanto, no estará apelmazado en absoluto, lo más probable es que esa simple caída, o incluso una simple inclinación, arruine el semillero, ya que las plántulas son extremadamente pequeñas y delicadas.

En resumen, es cierto que nunca podemos estar 100% seguros acerca de cuál ha sido el motivo por el que unas semillas han germinado y otras no lo han hecho; o incuso habiendo germinado, a los pocos días han muerto. Pero no es menos cierto que, si tenemos buena información sobre las semillas (de donde proceden, cuando fueron recolectadas, de que especie son, . . . ) siempre podremos hacer una conjetura, bastante sensata, sobre cuál ha sido la causa del fracaso.

Finalmente, antes de terminar esta larga respuesta (quizás demasiado larga) es importante destacar que, independientemente de todo lo anterior, hay un motivo muy frecuente por el que nuestros semilleros no llegan a buen puerto: ¡la escasez de semillas! En la Naturaleza cada cápsula de semillas de un Lithops produce cientos de semillas. Así que, una colonia de ejemplares, llega a producir varios miles de semillas para asegurar una nueva generación de Lithops. ¿A qué se debe esta exuberancia? . . . Es muy sencillo, en un hábitat tan duro, incluso aunque el porcentaje de germinación sea bueno, el porcentaje de supervivencia después de los primeros meses de vida de las plántulas es extremadamente bajo. Es cierto que cuando sembramos en nuestras casas las condiciones del semillero van a ser mucho mejores que en su hábitat, pero incluso así, el porcentaje de supervivencia, a largo plazo, suele ser lo suficientemente bajo como para que el éxito sólo esté asegurado si disponemos de un número considerablemente alto de semillas al empezar. ¡Es ridículo empezar con un sobrecito de solo 10 semillas! . . . ¡En ese caso, aún haciéndolo todo perfecto, siempre estaremos en manos de la diosa fortuna!



Foto nº 4
Para tener éxito con un semillero de Lithops una cosa muy importante es disponer de un número de semillas considerablemente alto.