diciembre de 2023
Para cultivar Lithops con éxito lo mejor que podemos hacer es mantenerlos en un ambiente parecido al de su hábitat. Eso implica, fundamentalmente, tres cosas:
Figura nº 1
La zona tropical es la que se encuentra entre el trópico de Cáncer y el trópico de Capricornio.
Es una zona muy grande y, obviamente, no es lo mismo hablar de un lugar situado en pleno ecuador que hacerlo de otro que este más al norte o más al sur.
En toda la zona tropical las diferencias entre las estaciones del año son mínimas.
En todo caso son las lluvias, más que las temperaturas, las que marcan dichas diferencias.
No obstante, no es lo mismo cultivar Lithops en una zona tropical del hemisferio norte (como, por ejemplo, Caracas)
que en otra del hemisferio sur (como, por ejemplo, Salvador de Bahía).
La principal diferencia es que cuando intentemos "crear" un invierno similar al que tienen los Lithops en su hábitat,
en Caracas tendremos que saber que el solsticio de invierno ocurre el día 21 de diciembre;
mientras que en Salvador de Bahía es el 21 de junio.
En realidad, lo único que tenemos que hacer para cultivar Lithops en el trópico es disminuir, todo lo que se pueda, las tres grandes diferencias citadas previamente.
Fijémonos en cada uno de esos problemas de forma individual:
Los Lithops necesitan pasar cada año por unos meses de invierno. Es decir, unos meses en los que los días tienen que ser cortos y las noches largas. Creo que este es el problema más sencillo de resolver en condiciones tropicales, simplemente necesitamos una malla de sombreo densa y paciencia para aplicarla de forma gradual.
Se trata de simular un invierno, para que los Lithops tengan una temporada de reposo y no mueran jóvenes, debido al estrés que les produce una hiperactividad continua durante los doce meses del año. Supongamos que empezamos por días en los que tenemos 12 horas de luz. Vamos a simular un proceso invernal durante cuatro meses, lo que equivale a, más o menos, 16 semanas:
Figura nº 2
El número de horas de sol diario en Caracas se mantiene relativamente invariable a lo largo del año.
Apenas existe una diferencia de dos horas entre el día en el que más horas de sol hay y el día en el que menos horas de sol hay.
Mientras que, en Windhoek, la capital de Namibia, esa diferencia llega a superar las cuatro horas.
Podríamos afirmar que, en promedio, en las zonas tropicales tenemos 12 horas de sol cada día (poco más o menos);
mientras en el hábitat de los Lithops tenemos unas 10 horas en invierno y 14 horas en verano (poco más o menos).
Figura nº 3
Si comparamos este diagrama de horas de sol en Windhoek con el de Caracas, comprobaremos que son complementarios:
cuando los días son largos (aunque poco, son algo más largos que el resto del año) en Caracas, en Windhoek son cortos
y viceversa, cuando los días son cortos (también poco cortos, pero algo más cortos que el resto del año) en Caracas, en Windhoek son largos.
Esto es debido a que Windhoek se encuentra en pleno hemisferio sur, mientras que Caracas se encuentra, aunque en zona tropical, en el hemisferio norte.
Cuando utilicemos la malla de sombreo para acortar los días, tendremos que tener en cuenta esta circunstancia.
Figura nº 4
En este diagrama se muestra como podemos simular un horario de invierno con una malla de sombreo.
En este caso la hemos aplicado durante seis meses:
(1) acortando primero, de forma gradual, la duración de los días, durante un par de meses (octubre y noviembre),
(2) manteniendo los días con una duración constante, durante otros dos meses (diciembre y enero) y
(3) aumentándo la duración de los días, también de forma gradual, otros dos meses más (febrero y marzo).
La idea es hacer los cambios de una manera lenta y gradual, tal como sucede en su hábitat.
Solo es un ejemplo, puede hacerse en seis meses, o en cinco, o en cuatro.
El segundo problema es mucho más difícil de resolver. Lo ideal sería conseguir que las noches fueran frescas prácticamente durante todo el año, bajando a cero grados en invierno y a 10 grados en verano. Yo tampoco puedo conseguir esas temperaturas mínimas en verano, pero, al menos, en invierno sí consigo que mis Lithops pasen frio por las noches. ¡Eso es bueno!
En la mayoría de las zonas tropicales las temperaturas máximas se mantiene entorno a los 25°C durante todo el año y rara vez bajan de los 18°C, ¡los Lithops necesitan más frio por las noches!
No se me ocurre ninguna solución sencilla para resolver este problema ya que, incluso contando con aire acondicionado, casi nadie, salvo que hablemos de instalaciones industriales, tiene la posibilidad de llegar a temperaturas tan bajas con un sistema de climatización convencional. ¡Habría que utilizar un frigorífico!
Aún renunciando a conseguir una solución óptima para este problema, al menos podemos intentar aliviar un poco las temperaturas nocturnas combinando algunas de las siguientes estrategias:
Figura nº 5
La temperatura en Caracas, como se puede ver en este diagrama, se mantiene casi constante a lo largo de todo el año.
Las temperaturas máximas no representan ningún problema, en cambio, las mínimas, sí suponen un inconveniente a la hora de cultivar Lithops.
Al menos durante los meses de "invierno", sería conveniente que por las noches bajara un poco más la temperatura.
Figura nº 6
En cambio, en Windhoek, existe una clara diferencia entre las temperaturas de verano y de invierno.
En este diagrama se puede ver como bajan en invierno
(Windhoek se encuentra en pleno hemisferio sur, por eso las temperaturas invernales suceden en los meses junio y julio,
justo al revés que en el hemisferio norte).
Los Lithops provienen de sitios donde viven en condiciones áridas, por lo que necesitarán protección contra la lluvia y contra la humedad ambiental. En consecuencia, especialmente si los cultivamos en un lugar con mucha humedad, es necesario darles algo de techo, pero hay que tener mucho cuidado para que eso no aumente aún más la temperatura y la humedad ambiental. Sólo algo de techo para evitar que la lluvia los moje, pero sin paredes ni cristales laterales (para garantizar una buena ventilación) y asegurándonos de que el sustrato nunca se encharque (para evitar la pudrición de la planta).
Todos los Lithops, se cultiven donde se cultiven, necesitan suelos muy drenantes. Esta necesidad se incrementa notablemente si los cultivamos en ambientes tropicales. De hecho, cabe la posibilidad de utilizar un sustrato completamente inorgánico, que es el mejor sustrato para luchar contra la pudrición. En ese caso, sería necesario fertilizar a los Lithops en los momentos de ciclo de vida anual en los que están activos: en los meses de primavera (justo cuando estén secas las hojas de la temporada anterior) y en los meses de otoño (justo cuando queramos que florezcan).
En definitiva, todo lo que hacemos tiene que estar orientado a darles a los Lithops esas cuatro estaciones que tendrían en su hábitat y que no existen en los trópicos.
Figura nº 7
La humedad también supone un serio problema a la hora de cultivar Lithops en ambientes tropicales,
en realidad no es un problema sino, ¡dos problemas!:
(1) La humedad es muy alta, comparada con la que hay en su hábitat, y
(2) Se mantiene alta, de forma casi constante, a lo largo de todo el año.
Figura nº 8
Fuera de su hábitat, la principal causa de muerte súbita entre los Lithops es el exceso de humedad,
como puede verse en este diagrama, en su hábitat la humeada es baja siempre, y muy baja a veces.
La hiperactividad debida a la inexistencia de diferencia entre temperatura día-noche y
a la inexistencia de invierno también es mala para los Lithops,
pero no produce una muerte súbita, su efecto perjudicial es lento, . . . ¡pero seguro!:
produce crecimientos exagerados, ausencia de floración y, a medio plazo, la muerte de las plantas.
Para terminar, si cultivamos Lithops en ambientes tropicales, además de los consejos citados previamente, debemos estar atentos a los mensajes que nos trasmitirán los Lithops para corregir posibles problemas de cultivo: